1 de febrero de 2009

Relevante

La evocación diaria, que es alimento importante de los sentimientos, es un proceso que consiste en palpar, por decirlo de algún modo, la superficie de nuestra memoria, la cual esta llena de huellas que en conjunto formar un relieve, el de la memoria.

Todo y todos llegamos a ser relevantes en la memoria, que digo la memoria, la vida de las personas, por cosas que hacemos, decimos o ausencias, que contradictoriamente, también dejan huellas.

Huellas hay muchas, unas nunca se borran (como lo que nos remite a la infancia o a un amor que parecía desvanecido), otras que desaparecen o dejan de ser relevantes ante el tiempo, que como aire trae arena y oculta a todo lo que queda debajo. También hay huellas que se rehacen cada cierto tiempo y estas están a cargo, por lo general, de quienes están en nuestro entorno breve.

Bajo esta nueva luz, el olvidar consistiría en que las cosas dejan de ser relevantes a nuestro tacto cotidiano, para ello se debería tener la complicidad de tres elementos (ya no dos) que son: el tiempo, la distancia y ahora la ausencia de los rehacedores de huellas.

vul (lima, 27/07/2007)
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